Sunday, March 27, 2005

Cuba, 2005.

Cuando la herida te mata, tienes que curarla. Si supiste el fin del mundo, y callaste, la humanidad no perdonará tu silencio. Entonces este derecho que la supervivencia me entrega, se convierte en el deber que la conciencia me dicta.
Una pregunta vale más que mil respuestas. Para muchos jóvenes en este planeta la pregunta de mucho tiempo es: ¿qué tengo que hacer? De estos una parte ya está haciendo, buscan, mientras la certeza mata a la duda; para el resto, la respuesta es algo que el tiempo traerá y la esperan alimentando una mascotica paracitaria llamada rutina. De los que no se preguntan todavía, no vamos a hablar en estas líneas, hagamos silencio mientras buscamos la mejor forma de despertarlos.
En Nueva York, Berlin, Londres, Madrid, Paris, Roma y en cada uno de otros tantos pueblecitos, existe ahora mismo un puñado de locos que no se conforman con la respuesta que le dan las transnacionales y para no “aburrirse” en sus casas, se van a la calle a formarle bronca al gobierno y a ponerle las mejillas a la policia, ¿qué importan un poco de palo y de lacrimógenos, si la incistente preguntica no les deja descansar en paz?, se van a la calle y esa es su respuesta. Tal vez, muchos sin saberlo, sólo estén ayudánde al fantasma de Marx a cumplir la vieja profecía del comunismo allí en la parte fuerte del capital, más vale tarde que nunca.
En Buenos Aires, Río, La Paz, Quito, Bogotá, Montevideo, Santiago y México, como en cada rinconcito de nuestra América la escena se repite, sólo cambia el patrón. En nuestras tierras la lucha es contra el hambre, el frio y la muerte y los veinteañeros como nosotros hace tiempo gritan su respuesta. Aunque nadie les pregunte. Se ahogan si no responden, conocen el precio del silencio, y con la “ingenuidad” más grande, de “muchachos que no saben lo que hacen”, se van, cada vez que recuerdan que no quieren oirlos, a llenar las plazas y las avenidas, a tirarse los chorros de agua, los bastones y también las balas. Total, ¿qué otra cosa hacer?, nada más divertido que el riesgo y la aventura.
Para no hacer larga la historia, una conclusión: la juventud mundial, como nosotros, también se está haciendo profundas, difíciles y, para algunos, incómodas preguntas. La cosa se repite en casi todas partes, cada sitio con sus particularidades, este “hobbie” de cuestionarse cosas y tomar partido, cada día es más popular, sólo cambian formas y motivos.
Pero en casa ¿qué?, en Cuba ¿qué respuesta vamos a darnos hoy? ¿Ya no tenemos bronca?, sin dudas aquí también cambia la cosa, pero también se repite. Otros se fajaron por nosotros, otros se fueron a la muerte por nosotros, otros nos adelantaron el trabajo. Pero ¿y ahora qué?, alguien dijo en el 59 “tal vez lo más dificil comience ahora”, parece que no se erró. Sí que está dificil, esto de hacer Revolución todo el tiempo sin vacaciones, pero si otros se respondieron lo más dificil antes, si algunos se lo siguen respondiendo, nosotros no tenemos el derecho de dormirnos, no tenemos el derecho de mentirnos, no tenemos el derecho de callarnos. A los que digan: “…soñadores…”, digámoles cómo Lennon: “…no soy el único”, a los que digan “…románticos…”, cómo el Che: “…hay que decirles: sí se puede”.

2 Comments:

Blogger Roberto Iza Valdes said...

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8:54 AM  
Blogger Roberto Iza Valdes said...

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12:26 PM  

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