Sunday, March 27, 2005

Manifiesto Alternativo Contra la Guerra

Manifiesto contra la Guerra.

Ha transcurrido un año desde que empezó la guerra en Iraq. Mañana, todas las personas sensatas de este mundo ocuparán las calles con un reclamo único: detener el genocidio y el terror. Probablemente, ese grito de millones no conseguirá apagar el fuego de las armas; pero ganará un día para la vida y reducirá el plazo que aún resta para el fin del imperio de la muerte.
A miles de kilómetros de Bagdad, aquí en La Habana, los estudiantes universitarios también hacemos una jornada de protesta. Después volveremos a casa. Tranquilos. El televisor nos mostrará algunas imágenes de la cotidiana tragedia que viven en el Medio Oriente. A todo color, en estéreo, vía satélite.
Pero todo esa drama ocurre demasiado lejos, y es sólo una parte ínfima de la realidad terrible que mal viven la mayoría de los seres humanos.
En los últimos diez años ha muerto millones de africanos en interminables conflictos que hace mucho dejaron de ser noticia. A los sobrevivientes les aguarda el hambre, la sequía, la malaria, el paludismo, el SIDA.
Pensemos un minuto en el dolor de una madre que ha visto agonizar a sus hijos; en la pesadilla de haber sido violada; en la huella de las mutilaciones; en el no saber para qué se vive, si el sufrimiento ya es tan común como respirar, y más frecuente que comer.
En esta misma década han sido asesinados miles en Colombia, en México, en Bolivia, en Perú. Otros tantos han perecido en la India, en Pakistán, en Filipinas, en Sri Lanka, en Birmania, en Indonesia. Y también en Rusia, Serbia, Bosnia, Irlanda del Norte, España…
La guerra se ha convertido en algo normal, aceptable. A nadie le quita el sueño. Seguimos empeñados en repetir hasta el exterminio, la historia de Caín y Abel.
Quizás, en este instante, esté naciendo una diminuta, pero indetenible corriente de luz. La buena noticia de que el partido de Aznar ha perdido las elecciones en España, preludia la derrota definitiva del neofascismo. El próximo en caer será el propio Bush.
Mañana, mujeres y hombres de todo el mundo desafiarán el pesimismo y la indiferencia. Sus razones son las de la vida. No importará raza, ni credo, ni filiación política. Militarán todos en el Partido del Futuro.
Tenemos el derecho y el deber de unirnos a ellos. La Habana también necesita que su gente de a pie grite ¡No a la guerra! ¡No a la violencia! ¡No al terror! Es preciso decir, hacer, cambiar. Los muros de la ciudad demandan carteles, poesía, música, luz.
Prohibida la sospecha y la censura. Luchar por la vida no será jamás un delito, sino la mejor de las causas.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home