Friday, June 24, 2005

La Ética del Arte en las Nuevas Tecnologías

La gran población mundial esta asistiendo al desarrollo vertiginoso de un nuevo orden mundial donde la tecnología dicta los nuevos paradigmas de desarrollo, mientras, muchísimos habitantes del siglo XX asisten sin invitación previa a esta revolución digital, en la que el mundo digital coexiste con el hábitat viviente o real, termino que en esta nuevo modernidad tiende a confundirse entre redes y protocolos IP
Estas alucinantes nuevas tecnologías sientan las bases para un desarrollo del arte virtual a la par que la telemática, la biotecnología y la nanoingeniería se reflejan en el proceso de creación de artistas, diseñadores, actores y arquitectos.
El arte clásico lo dejamos atrapado entre museos, galerías y prisiones exquisitas como huellas de la profunda sensibilidad artística de nuestros antepasados, a los que también hemos encerrado en el espíritu virtual de páginas como www.artehistoria.com, con la intención de darles hálito inmortal.
La estética definitiva del arte tecnológico será tecnoética, una fusión de lo que sabemos y todavía podemos descubrir acerca de la conciencia (noética) con lo que podemos hacer y llegaremos a conseguir con la tecnología. La conciencia será tanto el sujeto como el objeto del arte, una nueva conciencia artística indisoluble a las nuevas tecnologías como forma mediática de creación.
En este punto, aunque los entusiastas enuncien la famosa Alea Jacta Est, a favor de la globalización artística-mediática, en relación con el nuevo arte tecnosocial que implanta la globalización, debemos reflexionar sobre si las tecnologías de los posmodernos señores feudales de la aldea global van a reflejar un arte húmedo, seco de crítica social, sin más valor que la forma de la creación, en contraste a la acción surrealista, que defendía a toda costa la critica como patrón artístico. Podemos dejar esta interrogante como asignatura pendiente a los artistas virtuales o sucumbir ante un abismo que guiña los ojos a las transnacionales de la información.
La globalización, término de discusión obligado en la agenda setting de la opinión publica mundial, expone que todos estamos conectados, nuestras ideas, e identidades se relacionan constantemente posibilitando conocer el modus vivendi de la mas lejana tribu dentro de la selva africana hasta los deseos sexuales de los inquilinos de la Casa Blanca
Este nuevo medio globalizado une lo artificial con lo natural, transformando la relación entre conciencia y mundo material, mientras desarrollamos la cibercepción que penetra en nuestras células, cimentando los adoquines de la autopista de la información.
La nueva ciberperción de doble dimensión cerebral, de conciencia múltiple nos acompañara a la implantación del nuevo escenario virtual, donde ya se están efectuando las grandes batallas de la nueva era, entre ricos y más ricos, lo que nos deja un espacio virtual para la construcción de nuestra identidad, desbordada en imaginación para la creación de foros donde la virtualidad acoge los nuevos mensajes de resistencia, como otrora los años 60.
Con la aparición de las telecomunicaciones inalámbricas de banda ancha y tercera generación el arte ocupara nuevos espacios dentro de una percepción múltiple de la realidad. La obra de arte, en ocasiones, será más tecnología que arte, o a lo mejor el mensaje se escapara a la forma artística, y dentro de ella misma, existirá como bastión de denuncia cultural.
El nuevo, nuevo artista, facilitara la personificación de la virtualidad en el mente, en una matriz corporal moderna. Uno de los principios manifiestos de este arte será explorar los campos de conciencia que generarán los nuevos sistemas materiales, y discurrir sobre ellos, en un inédito sistema comunicativo entre lo social y lo virtual.
La tecnología del presenta implanta entornos integrados por mundos reales y virtuales donde no se nota la diferencia, se confunde a través de las practicas humanas. Se establece una cuasi relación entre ambos, el mundo real necesita del virtual y viceversa, lo que sienta las bases de una competencia no lejana, donde la selección natural de Darwin no reflexiona sobre ella, y las guerras de dos mundos, por la prevalencia del hombre, o por la maquina-hombre concurrirán a la escena contemporánea mundial.
El rol del arte en este medio tecnológico pudiera convertirse en una importante herramienta para representar las diversas matrices culturales de las diferentes civilizaciones. La autopista del arte, desde un ámbito ideológico alternativo pudiera ser crucial para representar las consecuencias de una conectividad vacía de objetivos sociales y dar claridad al papel del ser humano dentro del contexto digital. El nuevo arte debe expresar de forma ética los valores humanos y encaminar nuevas ideas en tanto que ayuden a la reflexión general sobre el ser en la cultura posbiológica.. Es su misión histórica. Llegar a todos no como un espectro de redes y circuitos electrificados sino como un arte centralizado en la sociedad y su futuro histórico.
Mientras se aboga por un arte más humano dentro del sentir digital, las nuevas tecnologías redefinen la arquitectura, el diseño, el cine, el video, el sexo, y los productos de la era del futuro en tanto presente.
El nuevo arte podrá crearse en colectivo, a través de todo el planeta, con la participación de artistas globales que confluyen en el mismo tiempo y espacio a la hora de crear una obra de arte a través de la red. Todos aquellos que soñaron en sus primeros años con demostrar sus cualidades artísticas, tendrán el marco propicio para sus 15 minutos de fama, tal como lo sentenció Andy Warhol, con la única y estimable condición de tener el trípode del futuro, modem, teléfono y PC.
El universo posbiológico o nuevo Big Bang, preconiza nuevos y totalmente desconocidos espacios comunicativos de interacción social. Se desmembrara el viejo orden social, tal y como lo interpretamos hoy día, para dar lugar al sistema virtual donde sujeta a otra dimensión, las artes tomaran nuevos rumbos, tan peligrosos como desconocidos. Los nuevos actores sociales deben abrir la brecha por donde pase el arte nuevo, no guiada por los entusiastas fervorosos, sino de la mano de una verdadera revolución digital, una vanguardia artística que deje huellas de progreso y reencuentro cultural de todos los sectores sociales.
Desde esta reciente perspectiva cobra gran importancia la ruptura del espacio tecnológico para hacer arte, se necesitará, en un principio, de recurrir a un arte tecnológico fuera de la virtualidad contemporánea, para lograr sin remordimientos su futuro asentamiento en los brazos de Internet o algún nuevo Dios que surgirá de las entrañas del agujero negro de la red.
Las nuevas identidades humanas estarán marcadas por el ciberespacio, manifestándose repletas de contradicciones, a imagen y semejanza del universo en que se desenvuelven. Este es un sistema de gran potencial evolutivo, solo depende de la añeja variable de la ética humana. La ética o neoética no debe constituirse en una metáfora de los gigantes tecnológicos o de las falsas democracias Tal como la defendieron los primeros filósofos, debe ser parte indisoluble en la transición hacia la sociedad posbiológica donde la velocidad, existirá como factor común entre el sistema virtual y lo real
Mientras los artistas definen los puentes artificiales entre la sociedad actual y el mundo posbiológico junto al desarrollo de la ingeniería genética, biología robótica, entre otras, recurrimos a las míticas prácticas ancestrales para aliviar el peso, que nos provoca el cambio de las redes organizativas de la sociedad, guiada hacia un sistema sintético. Las practicas new age o de la nueva era, tales como el vuelco hacia la interpretación mística de la sociedad desde una nueva espiritualidad que nos ayuda a distorsionar los sentidos, como una antigua tecnología de la conciencia.
El chamanismo nos abre las puertas de la percepción para investigar nuestra mente y seguimos las enseñanzas de Don Juan (Chaman en que se basa buena parte de la obra de Carlos Castaneda) en la era posbiológica., mediante la utilización de la naturaleza que pervive en la sociedad material.
Las prácticas psicoactivas de los chamanes causan el mismo efecto que las nuevas tecnologías, una alteración de los sentidos, un corrimiento del eje de equilibrio hacia el estupor tecnológico.
Los chamanes, aprovechaban la alteración sensorial que producen ingredientes psicoactivos de algunas plantas para provocar modificaciones sensoriales en la mente humana, como vía para la exploración sensorial Esta ancestral tecnología chamanística buscaba trascender el espirito material, a la par que se focalizaba en la adquisición de conocimientos que posibilitaran la trascendencia material hacia el espacio del ensueño. Solo que lo abogaban por la aplicación de una ética espiritual. Fortalecer el espíritu humano y su relación con la naturaleza sin intenciones manipuladoras, a diferencia del nuevo orden tecnológico global.
Ambas tecnologías, nos llevan a otros niveles sensoriales, que en ocasiones tienden a contraponerse a la percepción establecida sobre la sociedad y sus niveles de organización. El arte, como forma de expresión de esta era digital incrementa el intercambio y alteración sensorial entre la nombrada sociedad posbiológica y la actual forma de vida.
En efecto, el arte se convierte en un Mesías enviado desde el futuro que profetiza los nuevos tiempos en el momento de la transición de un orden biológico, hacia el encapsulado sistema posbiológico, establecido desde un pasado reciente con el desarrollo de tecnologías como la realidad virtual.